ESTADO LAICO, PERSONAS LIBRES

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sábado, 8 de junio de 2013

RESUMEN DE "EL PROCESO DE CRISTO"


RESUMEN DE "EL PROCESO DE CRISTO"

Ignacio Burgoa Orihuela

Monografía Jurídica Sinóptica
 
POR ENRIQUE ADAR GUADARRAMA ZEA 

Es un documento donde podemos apreciar el proceso de Jesús desde el punto de vista eminentemente jurídico. Para quienes creen que Jesús es Dios mismo, o sea, encarnado por el Verbo divino, y no simplemente el Mesías, es decir, el redentor del pueblo judío ante los gentiles y su caudillo político frente a la dominación extranjera, estiman que su proceso fue un deicidio. Su desarrollo debió someterse a las disposiciones jurídicas coetáneas a él, implicadas en el derecho Romano y en el Derecho Hebreo. Por ende, para tratarlo, imprescindiblemente se deben estudiar ambos órdenes normativos con el objeto de dilucidar si dicho proceso se ajustó a sus mandamientos. La observancia del Derecho Romano y del Derecho Hebreo, o su violación, es la toral cuestión que se plantea y analiza en este estudio, cuyo contenido, pretende reputarse a –religioso.

DERECHO PENAL ROMANO.

El proceso de Cristo, se desenvolvió en dos juicios, a saber, el religioso o judío ante el Sanhedrín, y el político ante Poncio Pilato, gobernador de Judea. Por lo tanto el primero debió regirse por la ley judía y el segundo por la ley romana. Esta diversificación obligó al autor a estudiar separadamente una y otra con el objeto de determinar si dichos juicios acataron o no el principio de juridicidad que exige imperativamente que todos los actos de autoridad se sometan al Derecho.

 

Cristo nació en el año 748 de la fundación de Roma bajo el gobierno de Octavio Augusto que fue el primer soberano del  imperio que sustituyó al régimen republicano. Este emperador (imperator) murió en el año 14 de la era cristiana, habiéndolo sucedido Tiberio, quien a su vez, falleció en el año 37. Por consiguiente la vida de Jesús, que abarcó treinta y tres años, transcurrió bajo ambos emperadores, pues la pasión y muerte del Salvador acontecieron en el año 29 de nuestra era. El país de la natividad de Jesús fue Palestina, provincia de Judea, en un lugar llamado Belén. La mayor parte de su vida la pasó en Nazaret de Galilea, perteneciente a dicha provincia, que estaba sometida a la dominación romana.

Los datos anteriores son de suma importancia para constatar, por factores de tiempo y espacio, que en los dos procesos aludidos con antelación concurren separadamente las leyes romana y judía.

Durante el Imperio, que fue coetáneo a la vida de Cristo, la administración de justicia experimentó importantes cambios. La Ley de las Doce Tablas convirtió a los comicios en centurias, comitiatus maxirnus, en tribunales penales para todos los ciudadanos. El conocimiento de diversos delitos fue atribuido a los diversos prefectos con sede en Roma. Bajo el gobierno de augusto subsistieron los derechos de las provincias. Sin embargo, en lo que respecta a la administración de justicia, se permitió la subsistencia de los derechos vigentes en ellas. Sin embargo, las leyes, los senatus consulta, las constituciones imperiales y los edictos de los gobernadores, hicieron prevalecer la legislación romana, la cual, no obstante, no se pudo substraer a la influencia de los derechos de los pueblos conquistados por Roma, cuyas normas formaron el Jus Gentium. En resumen, tratándose de las provincias, sus gobernadores nombrados por el emperador o por el senado, estaban investidos con la potestad de homologar las sentencias que pronunciaran los tribunales locales cuando en ellas se impusiese la pena de muerte.

DERECHO PENAL HEBREO

En el año 63 a. C., Pompeyo tomó la ciudad de Jerusalén en nombre de Roma. Sin embargo, la monarquía judía no se destruyó, pues bajo el poder romano siguieron gobernando Hircono II, Antígono y Herodes el Grande, cuyo período comprendido de los años 37 a 4 anteriores a la era cristiana. Desde el año 6 a. de C. Judea fue regida por los procuradores romanos entre quienes destaca Poncio Pilato por ser uno de los protagonistas más relevantes en relación con el proceso contra Jesús. Recordemos que como provincia imperial Judea gozó de autonomía frente a Roma; conservó su organización político-religiosa, sus leyes, sus costumbres y la jurisdicción de sus tribunales. En cuanto a los delitos que pudieran llamarse del orden común su conocimiento incumbía a los órganos judiciales vernáculos. Únicamente en los delicta pública que afectarán al Estado romano tenían injerencia dicho procurador o gobernador provincial. Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, ya que fue acusado, según hemos dicho, por delitos religiosos y delitos políticos. De esta circunstancia se deduce claramente que el proceso contra Jesús se bifurca en dos juicios autónomos que se desarrollaron respectivamente ante el Sanhedrín y el procurador o gobernador Poncio Pilato.

DERECHO SUSTANTIVO Y ADJETIVO.

En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas. Se contenían en el Antiguo Testamento o Biblia. Su fundamento era el Decálogo, es decir los Díez Mandamientos que, se afirma, fueron ordenados por dios o Jehová al pueblo hebreo, por mediación de moisés, quien los recibió en el Monte Sinaí. Tales mandamientos contenían normas rectoras de la conducta del hombre frente al Ser Supremo (religiosas), así como del comportamiento de los hombres entre sí y frente a la sociedad. Es más,  el Decálogo era la fuente principal del Derecho Penal Hebreo, ya que su violación no solamente implicaba una ofensa a Dios sino al mismo pueblo judío. Igualmente, este Derecho derivó de los cinco libros que forman el Pentateuco y que los hebreos denominaron Torah o la Ley, siendo tales libros el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. En ellos se encuentra lo que se conoce como tipificación delictiva, o la prevención de diversos delitos.

En cuanto al Derecho Penal Adjetivo, el proceso debía normarse por diversos principios:

a)      El de publicidad, en el sentido de que los tribunales debían actuar frente al pueblo y especialmente el Sanhedrín que se reunía en un recinto llamado Gazith.

b)      El de diurnidad consistente en que el procedimiento judicial no debía prolongarse después del ocaso, es decir, de la puesta del sol.

c)       El de amplia libertad defensiva del acusado.

d)      El de escrupulosidad en el desahogo de la prueba testimonial de cargo y de descargo, sin que valiesen las declaraciones de un solo testigo.

e)      El de prohibición para que nuevos testigos depusieran contra el acusado una vez cerrada la instrucción del procedimiento.

f)       El de sujeción de la votación condenatoria a nueva revisión dentro del término de tres días para que generará la sentencia en caso de corroborarse.

g)      El de inmodificabilidad de los votos absolutorios en la susodicha nueva votación.

h)      El de posibilidad de presentar pruebas en favor del condenado antes de ejecutarse la sentencia.

i)        El de invalidez de las declaraciones del acusado si no fuesen respaldadas por alguna prueba que se rindiese en juicio.

j)        El de aplicación a los testigos falsos de la pena con que se sancionaba el delito que denunciaran.

EL SANHEDRÍN

Este órgano era el tribunal supremo del pueblo judío, se afirma que se creó en el siglo II antes de Cristo, aunque también se sostiene que sus orígenes se remontan a la época de Moisés. Y el Señor le dijo a Moisés: reúne a setenta hombres de los ancianos de Israel a quienes tu conozcas, que sean ancianos del pueblo y sus rectores, y llévalos al Tabernáculo y comparezcan allí conmigo”; con la finalidad de conducir al pueblo por los senderos de la religión y de la justicia, las resoluciones del Sanhedrín tenían el rango de fallos de Dios. Conocía de los delitos graves como la blasfemia e idolatría, los cuales se castigaban con la pena de muerte, cuyo decreto, según dijimos en el capítulo anterior, debía ser homologado por el gobernador romano.

EL PROCESO DE JESUS ANTE EL SANHEDRÍN

Cristo no pretendió abolir la Torah o ley judía, llamada también ley mosaica o ley de los profetas, aun cuando fue la causa por la que se le acusó, por lo que lo reputaron 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Amigo, transcribir algunos párrafos del libro no es hacer un resumen. De nada.